En el marco de la conmemoración de los 25 años de Youth for Human Rights International, la sede de las Naciones Unidas se convirtió en escenario de un encuentro profundamente significativo entre el arte, los derechos humanos y la transformación de la conciencia.
El artista ecuatoriano Dr. Gonzalo Tayo Silva (GOTASI) participó como creador del Piramidismo Cromático, movimiento artístico que concibe el color, la geometría, la energía y la vibración como fuerzas capaces de despertar emociones, unir culturas y transmitir mensajes universales.
Su discurso fue realizado este viernes 31 de julio, durante la conmemoración internacional, donde compartió su visión sobre el poder transformador del arte y su papel en la construcción de una sociedad más humana.

Durante su intervención, GOTASI explicó que toda obra de arte posee una energía propia. Cada color, cada forma y cada trazo generan una frecuencia que puede influir positivamente en el ser humano. Desde esta visión, el arte deja de ser únicamente una expresión estética para convertirse en una herramienta capaz de educar, sanar, inspirar, elevar la conciencia y defender la dignidad humana.
Uno de los momentos más emotivos de su participación fue la presentación del Almorismo, movimiento pictórico nacido desde la sensibilidad, la imaginación y la pureza creadora de su hija. Su nombre reúne dos palabras esenciales: alma y amor.

A través de corazones, palomas, flores, naturaleza y símbolos de paz y esperanza, el Almorismo invita a contemplar el mundo con los ojos de la infancia y a recordar que una sociedad más humana comienza en los sentimientos que cultivamos cada día.
La presentación de este movimiento en un escenario de relevancia internacional representó mucho más que una propuesta artística. Fue la demostración de que la voz de una niña también puede llevar un mensaje poderoso a la humanidad y que la infancia no solamente representa el futuro, sino que posee la capacidad de crear, enseñar e inspirar transformaciones en el presente.
Durante su discurso, GOTASI también rindió un reconocimiento especial a los artistas Francisco Arroyo y José Domínguez, resaltando su trayectoria, su compromiso y el valor de quienes utilizan el arte como un puente de fraternidad entre culturas y naciones.
De la misma manera, expresó su gratitud a la familia piramidista que lo acompañó en esta histórica participación. Reconoció a su hermano Edison, director de Logística, cuyo trabajo y respaldo han sido fundamentales en la organización y proyección del movimiento.
También destacó la presencia del señor Vicente Carpio, embajador del Piramidismo Cromático en Política Internacional, quien representa el compromiso de llevar este lenguaje artístico a nuevos espacios de diálogo, cooperación y unión entre los pueblos.
La presencia de estos integrantes de la familia piramidista simbolizó que ningún gran proyecto se construye de manera individual. Detrás de cada obra, cada presentación y cada logro existe un equipo unido por la amistad, la lealtad y una visión compartida.
La jornada dejó una enseñanza profunda: los derechos humanos no deben permanecer solamente escritos en documentos. Deben sentirse, practicarse y convertirse en acciones vivas de respeto, dignidad, igualdad, libertad, compasión y paz.
La participación de GOTASI en las Naciones Unidas reafirma que el arte latinoamericano posee una voz propia, luminosa y universal. Una voz que nace del color, atraviesa fronteras y vibra con un propósito común: construir un mundo más humano mediante el arte, el alma y el amor.
GOTASI no llegó únicamente a presentar una obra o a pronunciar un discurso. Llegó acompañado por una historia de vida, por su familia artística y por una misión que continúa creciendo: elevar la vibración de la humanidad y demostrar que el arte también puede transformar y cambiar vidas.






