El tabaco afecta corazón, pulmones y cerebro, aumenta el riesgo de infartos, EPOC, cáncer y deterioro cognitivo. La nicotina crea dependencia y el humo expone a terceros (humo de segunda mano), incluidos niños y personas con enfermedades crónicas.
Lo que sucede en el cuerpo
La nicotina activa circuitos de recompensa; el monóxido de carbono reduce oxigenación; alquitrán y químicos tóxicos lesionan tejidos. Dejar de fumar mejora la función pulmonar y reduce riesgo cardiovascular desde las primeras semanas.
Cómo dejarlo
- Terapia de reemplazo de nicotina (parches, chicles) con guía profesional.
- Farmacoterapia según indicación médica.
- Apoyo conductual: identificar disparadores, manejar estrés y crear redes de apoyo.
- Hábitos: ejercicio, hidratación y sueño regular ayudan a controlar ansiedad.
Fijar una fecha, comunicarla al entorno y tener un plan ante recaídas son claves. Cada intento cuenta: la cesación es posible y transforma la salud.




